jueves, 2 de marzo de 2017

Mundos Paralelos I.


―Felicidades Nicolás―gritaron todos los compañeros de laboratorio al tiempo que alzaban sus vasos con refresco.
Era un 19 de febrero y todavía se vivía la efervescencia por el reciente paso del asteroide 2012 DA14 que cruzaba el cielo nocturno sobre Sumatra (Indonesia), a tan sólo 27,860 kilómetros de la Tierra, y continuó su travesía cósmica a unos 28,100 kilómetros por hora. Nicolás lo había observado todo y estaba realmente emocionado y si a eso le sumamos la sorpresa que le habían  dado sus compañeros, pues no tenía palabras para expresar tantas emociones juntas.
―¿Que edad cumples mi buen Nicolás? ― preguntó Smith, un joven recién graduado de la carrera de Astronomía que se estaba entrenaba para operar el más potente de los telescopios que recientemente había comprado unos de los laboratorios más especializados de la NASA.
El anciano se dejó caer en su silla y ocurrió un suceso que dejó a todos con los pelos de punta… 
Cerró los ojos y empezó a hablar en un prusiano casi perfecto.
―Quien me hubiera visto a tu edad con este instrumento. ¿Quien sabe que no hubiera hecho? Fueron casi 25 años haciendo un modelo heliocéntrico del universo. En aquel entonces, muy pocos lo aceptaron, aunque fue toda una verdadera revolución en la astronomía.
―¿De qué hablas Nicolás?
El anciano se mostró enojado y casi rojo de la ira le gritó.
―¡Qué no me digas más Nicolás, carajo! Mi nombre es Copérnico y hoy cumplo 544 años.

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